domingo, 28 de marzo de 2010

Ficción de la realidad...




ENTREVISTA: EN PORTADA / Entrevista

Ficción de la realidad

WINSTON MANRIQUE SABOGAL 27/03/2010

El colombiano Héctor Abad Faciolince confirma en un libro la paternidad de cinco poemas de Borges. Y desde la literatura planta cara a la impunidad del asesinato de su padre que ese día llevaba en el bolsillo uno de esos poemas.

Esa tarde de Lisboa estaba escrita. Y no hubo manera de reescribirla. Terminó pasadas las cinco de la tarde con el mismo cielo pálido y el mismo tema que había empezado, aunque con una ligera variación en la despedida de Héctor Abad Faciolince, autorretratado y resumido en las 17 palabras de su adiós: "Soy un exiliado español. La próxima vez nos veremos en la frontera o allí donde murió Machado, en Collioure".

"El escritor tiene que tener una personalidad disociada. Los escritores podemos definirnos como detectores de mentiras"

"Cada vez me interesa más la realidad y menos la ficción, pero cada vez me parece que todo es ficción"

Lo dice saliendo de una inmensa nube de humo de castañas asadas que envuelve la esquina de las rúas de Garrett con António Maria Cardoso. El periodista y escritor colombiano está vestido de negro y gris, potenciando su aspecto de profesor de física con gafas y pelo blanco acaracolado, aunque en este instante parece un científico loco con el cabello revuelto. Desde que publicó hace cuatro años El olvido que seremos (Seix Barral), su nombre asciende lento en una espiral. Una novela-crónica en la cual reconstruye la impunidad sobre el asesinato de su padre a manos de los paramilitares en 1987, que deriva en una de las más hermosas manifestaciones de amor de un hijo por su papá; al tiempo que desanda los caminos que recorrió su familia hasta ese momento, que los llevó a toparse con el cadáver del doctor Héctor Abad Gómez 99 días antes de que cumpliera 66 años, en la calle de Argentina, de Medellín, donde el hijo encontró en un bolsillo un poema premonitorio y desconocido de Jorge Luis Borges.

Ahora, el nombre de Héctor Abad Faciolince (Medellín, 1958) estará más en boca de todos por sus dos nuevos libros: Traiciones de la memoria (Alfaguara) y El amanecer de un marido (Seix Barral). El primero reúne tres relatos, del cual destaca el primero, donde la realidad parece predestinada a la ficción al rastrear policiaca y literariamente el origen y la autoría del poema que llevaba su padre el día de su asesinato y que termina revelando la noticia de que cinco poemas de Borges considerados apócrifos son auténticos. "Una prueba de que si se investiga se puede llegar a la verdad". Mientras que en El amanecer de un marido sus cuentos se asoman en los vericuetos del desamor y el desencuentro. El penúltimo en elogiar al autor colombiano ha sido Mario Vargas Llosa en su artículo del 7 de febrero pasado publicado en EL PAÍS y reproducido en medios de medio mundo.

La de Héctor Abad es una vida personal, periodística y literaria de apurados trazos dramáticos y borgeanos donde la realidad parece ficción y la ficción suplanta a la realidad. Un territorio fronterizo cuyas claves revelará más tarde: "Cada vez me interesa más la realidad y menos la ficción, pero cada vez me parece más que todo, todo, es ficción". Una idea de la que no escapa la identidad, "es una ficción, no es una realidad, es una cosa que uno se inventa y se pone, como un sombrero". Lo dice un hombre que considera que "el escritor tiene que tener una personalidad disociada, ser capaz de salirse de sí mismo". Y así transcurrirá una tarde sobre búsquedas de la verdad, de falsificaciones, de azares, de determinismos, de ex futuros, de bifurcaciones y con, como si estuviera escrito, un fotógrafo de apellido Socías, que lo retratará.

Tres horas antes de aquella despedida entre la nube de humo olorosa a castañas asadas, Abad Faciolince empieza a recapitular su vida en el suave y coqueto, e incluso embaucador, acento paisa, propio de su montañoso departamento de Antioquia. La cita es en Lisboa aprovechando que él participa en unas jornadas literarias, pero, sobre todo, porque cumple su palabra de no volver a España. Una promesa que hizo en 2001 cuando firmó una carta muy sonada de escritores y artistas colombianos en protesta por la exigencia de visado a sus compatriotas para entrar en este país. De ahí su despedida de: "Soy un exiliado español".

Dos semanas antes de aquel martes 2 de marzo pasado, él ya había dicho que quería tener la entrevista en alguno de los cafés que frecuentaba Fernando Pessoa. Pero ahora, de repente, está sentado al lado de un ventanal del restaurante Tapas Bar & Esplanada donde ve cómo se descuelga Lisboa hasta la mansa y ancha desembocadura del río Tajo en el Atlántico. El fotógrafo le propone alterar los planes y cruzar en ferry el río e ir hasta la otra orilla para tomarle fotos con la ciudad al fondo. El escritor duda un pestañeo, pero accede cordial. Al final caerá un aguacero y la entrevista continuará en A Brasileira, uno de los cafés preferidos del poeta portugués.

Una vez dentro, el rumor de la lluvia es reemplazado por el del rugido de la máquina de café y el barullo de la gente. Es una especie de zaguán muy ancho y largo con la barra a la derecha y las mesas a la izquierda junto a una pared cubierta de espejos. Al fondo, en el rincón, hay una mesa disponible. Héctor Abad se sienta y todo el bar queda delante de él y a su espalda, también, gracias a los espejos. En la línea entre la realidad y su reflejo.

Pide un oporto. Saca del bolsillo de la chaqueta un cuaderno de cubiertas negras y hojas amarillas y un bolígrafo. La grabadora se enciende. La mira, y confiesa entre risas y casi disculpándose: "No soy capaz de pensar hablando. Por eso tengo este cuaderno para contestarte por escrito. Porque con otras entrevistas cuando las leía me veía muy mal, me parecía que yo no había dicho lo que me ponían a decir, aunque no podía demostrarlo. Entonces opté por nunca más leerlas para no enfadarme".

Tras este prólogo improvisado sobre su experimento, piensa un segundo una pregunta sobre si acaso lo que acaba de decir no es más que su alto grado de autoconciencia sobre lo que quiere proyectar. Levanta la mirada que parece irse hasta la entrada del café, agacha la cabeza y empieza a escribir muy juicioso en su cuaderno con su bolígrafo azul.

El silencio del rincón lo rellena el rumor de las siete mesas del café y la larga barra, esparcido por el tintineo de las cucharillas que remueven los vasos. Unos minutos después empieza a leer como en el colegio: "Cuando yo hablo me distraigo mucho. Me distrae la cara de la otra persona, la mirada. Hay demasiadas variables que tengo que controlar: mi voz, lo que pasa a mi alrededor, mientras que cuando escribo por encanto el mundo desaparece y lo único que hay es tres dedos apretando un bolígrafo que escribe sobre un papel, o una pantalla del computador. Porque en los cuadernos tomo nota, pero siempre he pensado, y las personas que me conocen lo saben, que tengo una personalidad por escrito y una personalidad hablada; y hablado tiendo a ser muy condescendiente, a darle la razón a la otra persona".

Al terminar la frase bromea sorprendido al descubrir que es la primera vez que ve a dos personas hablando a la vez que escriben. Luego aclara que la costumbre de dar la razón al otro está enraizada en su educación. "Fuimos educados en el Manual de urbanidad y buenas costumbres de Carreño. Y ahí dice que contradecir es parte de mala educación. Aunque eso hace que uno se vuelva un interlocutor idiota porque siempre le da la razón al otro". Entonces improvisa: "¿Que por qué no lo remedio? Me viene lo más ancestral, que es ser una persona cordial. Nosotros los latinoamericanos estamos llenos de cortesía, siempre envolvemos el pensamiento en buenas maneras".

Afuera la gente sigue guareciéndose de la lluvia en los marcos de las dos puertas del A Brasileira. Ante las teorías antropológicas y sociológicas de que buena parte de esa cortesía hispanoamericana se debe a los rezagos del servilismo de la Conquista, la Colonia y la Independencia, Héctor Abad está de acuerdo. Aprovecha para recordar que él creció en el voseo, en el "vos" como tratamiento entre iguales. Una característica de su tierra y de otras regiones como el Río de la Plata, Chile o Costa Rica. "No sabemos dónde está el límite entre la cortesía y el servilismo. Pero yo no soy servil. No me gusta ni mandar ni obedecer, pero sí tenemos muy inculcadas normas de cortesía demasiado rígidas que son probablemente las que hacen que para mí sea difícil comunicarme verbalmente. Y eso tiene que ver también con un problema audiopersonal, y es que viví rodeado de mujeres que hablaban mucho mejor. Ellas siempre hablan mejor que los hombres. Más rápido, con más gracia, son más ocurrentes".

Parece escucharse, entonces, el barullo de diez mujeres de todas las edades que van y vienen por esa casa de la infancia de Antioquia donde un niño se siente arrullado y apabullado por sus voces. Pero gracias a eso el niño habrá de refugiarse en la lectura y la escritura. Por eso le encanta cuando su padre lo lleva a la universidad. El doctor se va a dar clases y el niño, que aún no va a la escuela, se queda en su despacho, sentado en una silla enorme frente a una máquina de escribir enorme, colocando hojas en blanco en el rodillo que aprende a girar rápido, ¡Rrrrrrrrm! Luego empieza a jugar con las teclas, sacando con sus pequeños dedos índices sonidos como en un piano de letras. Tac, tic, toc, tac, tac, toc... Una hoja llena de letras. ¡Rrrrrrrrm! La saca y pone otra. Cuando el padre vuelve de clase el niño se las enseña y recibe una gran felicitación.

De allí procederá este experimento de contestar esta entrevista con su puño y letra y luego leer la respuesta. "Cuando escribo pienso mejor, no oigo mi voz, no vigilo mi voz, es la voz de otro, una voz no interior sino exterior que me dicta aunque no sea el Espíritu Santo, pero sí creo que mi mano se comunica mucho mejor con mi cerebro que mi lengua. La escritura también tiene su ritmo y se parece más a mi pensamiento. Sabes, siempre he fingido que sé hablar", y su burla bordea la carcajada. Hasta que confiesa: "Yo pienso muy despacio". Así es que se llega al acuerdo de que algunas preguntas tendrán una respuesta más amplia o matizada a través del correo electrónico para poder avanzar en la conversación.

Vuelve a escribir. En silencio y sin tachaduras. Con la mano derecha, mientras la izquierda la pone extendida cuidadosamente sobre el pupitre, sobre la mesa.

Acaba. Inclina un poco el cuaderno y lee: "El escritor tiene que tener una personalidad disociada, algo esquizofrénica. Tiene que ser capaz de salirse de sí mismo, de ponerse en el lugar de la otra persona. Siempre, cuando un periodista me pregunta algo, yo soy el periodista, no estoy pensando en su pregunta sino en lo que hay detrás de esa pregunta. Los escritores podemos definirnos así: somos detectores de mentiras, detectores biológicos de mentiras. Cuando tú me preguntas esto, yo pienso ¿qué es lo que me está preguntando realmente? Entonces me desconcentro y no sé qué contestar y digo: usted tiene razón, es una manera de ganar tiempo".

Tiempo. En mayúscula. Ésa es una de las presencias latentes en sus libros. Sobre todo en las tres crónicas o relatos de Traiciones de la memoria. Recuerdo, olvido, memoria, vida, vidas disociadas, sueños, futuro, pasado, reinvención; todo bajo el amparo del Tiempo. Como si apareciera el río de Heráclito citado a su vez por Borges. El último de los textos es una pieza sobre los ex futuros. "Es una idea muy bonita de don Miguel de Unamuno. Los ex futuros son esos yoes que se quedaron en la vera del camino de la vida, lo que nunca llegaron a ser, lo que pudieron haber llegado a ser. Todo el mundo tiene despojos de yoes que se van quedando ante una encrucijada...".

Rrriiinnnggg... rrriiinnnggg...

Ante la sorpresa del móvil, él coge la grabadora con la mano derecha para acercársela a la cara mientras dice: "Tranquilo, yo le voy contestando a la máquina. Cuando uno llega a una encrucijada, a una disyuntiva y toma por un lado de la ye (Y), pues en Colombia decimos una ye, sea la parte izquierda o derecha eso hace que la vida se aleje del tronco; tome por un camino muy distinto. Todos tenemos de alguna manera una cierta nostalgia por el camino que no tomamos, una cierta curiosidad por saber qué hubiéramos llegado a ser si nos hubiéramos ido por otro lado. Eso es de lo que trata el tercer relato de ese libro. Indago en eso que Unamuno dejó esbozado. Como te das cuenta, a mí me gusta más hablar solo o con una máquina o con un papel que con alguien", y sus palabras terminan entre risas que eclipsan el rugido de la máquina de A Brasileira.

Un tema perfecto en un café de Pessoa, porque él creó yoes absolutos con sus heterónimos, a los que hizo incluso horóscopos y dotó de una personalidad definida. "Una vez leí esto: 'Los cuatro poetas portugueses del siglo XX son Fernando Pessoa'. Es verdad, y se llaman Ricardo Reis, Álvaro de Campos, Alberto Caeiro y Fernando Pessoa".

Es el paso a la procesión de ex futuros de Héctor Abad Faciolince. "Pienso en ellos permanentemente. La vida de cada uno está colgada de un hilito. La mayoría de mis ex futuros son muertos. Yo vivo en un mundo de pesadilla donde mis hijos se viven muriendo. Y yo sé que el hecho de que un hijo mío sufra una catástrofe transformaría mi cerebro en una mente loca y desesperada y destrozada".

Echa un vistazo atrás en su vida y ve que varios de sus ex futuros quedaron en la Italia de comienzos de los noventa. Lo esboza ahora, pero dos semanas después lo precisará por Internet fundiendo este tiempo presente con el futuro: "Hubo un momento en que yo quise dejar de ser colombiano y volverme italiano. Dejé incluso de hablar en español. La nacionalidad también es una ficción, un disfraz: algo que uno se pone, como la ropa. Tal vez la única nacionalidad auténtica es la lengua, como pensaba Canetti: uno es lo que habla. Y yo hablo una variedad del castellano que es el antioqueño: una especie de español antiguo que se habla en las montañas centrales y aisladas de Colombia. Pero no soy un nacionalista; en realidad no soy nada, o no sé qué soy. Uno tiene que inventarse cada año lo que quiere ser. La identidad -esa palabra tan antipática- también es una ficción, no es una realidad, es una cosa que uno se inventa y se pone, como un sombrero".

Pide otro oporto en medio de tintineos y el ruido de la máquina registradora por alguien que ha pedido la cuenta. Le llama la atención que la entrevista haya derivado en el tema del relato de los ex futuros, "el que a menos personas le ha interesado". Pero cuya idea del tiempo y el espacio, y concepciones de realidad y ficción, se entrecruzan en las tres piezas de Traiciones de la memoria. Incluso la última frase del tercer relato conecta y complementa al segundo al desmontar de un plumazo la realidad contada hasta ese instante difuminando lo real con lo ficticio y lo imaginado. Mientras el primero es una gran crónica periodística y literaria que se convierte en sí misma en un cuento policiaco donde el hijo quiere saber por qué su padre llevaba el día de su asesinato un poema de Borges que empieza diciendo: "Ya somos el olvido que seremos", y que todos creían apócrifo, pero que tras un largo periplo geográfico y filológico encuentra su paternidad y lo confirma como auténtico junto a otros cuatro en una historia sembrada de pistas, azares y persistencia y que al final parece más un farol del determinismo. El libro alterna muchas imágenes de las pruebas y pistas que Abad Faciolince va encontrando y que invitan a diversificar la lectura, sobre todo porque en Colombia hubo un gran debate sobre la autoría del poema de Borges, puesto como epitafio en la tumba del doctor Héctor Abad Gómez.

La pesquisa sirve para que el hijo plante cara a la justicia colombiana ante la impunidad del asesinato, al encontrar una verdad literaria.

El fotógrafo se acerca a la mesa. Es señal de que fuera ha escampado. El escritor se levanta de la silla y a medida que avanza hacia la puerta su imagen se aleja en el espejo a su espalda. Sale con Jordi Socías a la calle y hace todo lo que él le dice para las fotos. Pasan delante de la estatua de Pessoa, suben por la rúa de Garrett y cruzan la António Maria Cardoso, en cuya esquina acaba de instalarse un puesto de castañas delante de un edificio donde el fotógrafo quiere hacerle unas pruebas. A los pocos minutos vuelven a bajar por la rúa de Garrett y el pelo acaracolado del escritor está más alborotado que nunca al haberle cabestreado a Socías sus peticiones, cuyas imágenes al final han ilustrado esta entrevista.

Su aspecto de científico loco es el de un buen momento. Ya era hora. Tras una adolescencia donde el dolor y la muerte se hizo presente con una hermana y empezó sin terminar varias carreras como medicina, filosofía y periodismo. Luego, en la universidad, un artículo contra el Papa hizo que lo expulsaran, y que al final terminara, precisamente, en Italia, donde se graduó en Literaturas Modernas. Al regresar a Colombia en 1987, en agosto los paramilitares asesinaron a su padre, y el día de Navidad estaba volando de nuevo a Italia por amenazas. Después llegarían su esposa e hijos, y un periodo de incertidumbre y penurias (narrado en parte en el segundo relato). A comienzos de los noventa empezó a escribir una columna dominical el diario bogotano El Espectador, y publicó algunos libros hasta que en 2000 ganó en España, con Basura, el I Premio Casa América de Narrativa Innovadora. Un año después firmaría aquella carta de protesta por la exigencia de visado a los colombianos con la promesa de no volver hasta que eso cambie. En 2006, casi 20 años después del asesinato de su padre, se sintió con fuerzas para escribir sobre aquello, lo que le ha valido el reconocimiento de público y crítica. Ahora es miembro del consejo editorial de El Espectador, con una columna de opinión muy leída.

De vuelta en A Brasileira, la conversación va hacia su vida entre la realidad real del periodismo y la ficción literaria. Es la penúltima pregunta. Se entusiasma e improvisa, pero luego la matizará en un correo electrónico: "Yo creo que vivo siempre en la realidad; y al mismo tiempo, como lo que percibe y filtra la realidad es mi cerebro, creo que vivo siempre en la ficción. Nunca sé muy bien si algo que viví lo viví realmente o si mi cerebro se está inventando un recuerdo. Cuando uno se da cuenta de las deformaciones que hace permanentemente la memoria, cuando uno ve los sesgos con que la ideología nos hace percibir la realidad, a veces me da la impresión de que todos vivimos en un mundo ficticio. La ideología es como una lente de color rosa o de color negro y todo depende del cristal con que se mire. Dos periodistas asisten a una misma batalla y parece que nos hablaran de dos batallas distintas cuando la cuentan: un periodista cubano y un periodista español nos hablan de una huelga de hambre en La Habana, y parece que hablaran de dos cosas distintas. Yo como escritor trato de ponerme dentro de la cabeza del hombre que hace la huelga de hambre, y aparece otra historia más, diferente. ¿Cuál de las tres es la historia real? Y si la historia es contada por el mismo protagonista, y él se ve a sí mismo como un mártir o un héroe, también hace de su misma huelga una leyenda. Cada vez me interesa más la realidad y menos la ficción, pero cada vez me parece más que todo, todo, es ficción".

...

La máquina registradora suena ahora por la mesa del rincón. Un par de minutos después, el barullo y el olor a café de A Brasileira quedan atrás y son reemplazados por el ruido de la calle y el olor a castañas asadas. Ya en la esquina de la humareda, antes del adiós, el escritor colombiano le pregunta al fotógrafo si su apellido es con ese o con ce: "Con ce", responde. "Ya, pero viene de sosias, es decir, de algo doble o que se parece mucho, está en el Anfitrión, de Plauto, cuando Mercurio se hace pasar por Sosias el criado del general Anfitrión". Son casi las cinco y media, y la tarde va a terminar como empezó, el mismo cielo pálido y el mismo tema de tres horas antes cuando Héctor Abad Faciolince se despida, saliendo del humo oloroso a recuerdos, contestando la última pregunta: ¿Cuándo vuelve a España? Y se autorretratará y resumirá en 17 palabras: "Soy un exiliado español. La próxima vez nos veremos en la frontera o allí donde murió Machado, en Collioure...", para perderse andando por la rúa de Garrett arriba en busca de una de sus pasiones, librerías de viejo.

Aquí. Hoy

Ya somos el olvido que seremos.

El polvo elemental que nos ignora

y que fue el rojo Adán y que es ahora

todos los hombres, y que no veremos.

Ya somos en la tumba las dos fechas

del principio y el término. La caja,

la obscena corrupción y la mortaja,

los ritos de la muerte, y las endechas.

No soy el insensato que se aferra

al mágico sonido de su nombre.

Jorge Luis Borges

"Vivimos en una lucha desigual contra la mentira"

Colombia, violencia, verdad, Uribe, impunidad, verdad, justicia, dolor, amor. Colombia. Son temas que salpican la entrevista con Héctor Abad Faciolince y cuya respuesta definitiva llega a través del ciberespacio.

PREGUNTA. La investigación del origen del poema es una forma de plantar cara a la justicia colombiana y su impunidad ante el asesinato de su padre. Si ellos no fueron capaces de investigar, usted, desde la creación, sí halló una verdad a pesar de los miles de obstáculos narrados en

Traiciones de la memoria.

RESPUESTA. Los seres humanos vivimos en una lucha desigual contra la mentira, la ignorancia, la irrealidad. Los científicos tratan de arrebatarle terreno a la oscuridad; los poetas tratan de entender; los detectives tratan de hallar indicios para saber quién mató o con quién puso cuernos la esposa o el marido. La justicia debería hallar y castigar a los asesinos. Los filólogos intentan saber quién fue el autor del Lazarillo de Tormes. Puede que en últimas no importe saber quién es el asesino o el cornudo, ni quién es el autor de una novela o de un poema, o si una vacuna contra el sida sirve o no... Yo participo de ese prejuicio humano muy difundido: las ganas de averiguar y de saber: quiero saber con quién me traicionó mi mujer; quiero saber quién dio la orden para matar a mi padre; quiero saber si el que escribió un soneto fue Borges o no. Si la justicia colombiana fue incapaz de encontrar y castigar a los asesinos, al menos yo creo haber hecho bien mi pesquisa filológica: yo sí sé quién escribió ese poema que parecía anónimo, o apócrifo, o inventado, o paródico. Creo haber demostrado su autenticidad. Puede que no sea importante, pero a los humanos, en general, esas cosas nos importan.

P. ¿Hacia dónde cree que va Colombia?

R. Hay algo fabuloso y al fin nuevo: no vamos hacia otro gobierno de Álvaro Uribe. Hace ocho años vivimos como hipnotizados por su mismo discurso, que es otra ficción: un espíritu de guerra y de cruzada, en un país asediado por los malos, por los bárbaros, por los guerrilleros. En realidad, las FARC están tan aisladas y desprestigiadas como ETA, pero Uribe nos metió en la ficción de que están a punto de conquistarnos, que son un dragón cuya cabeza tenemos que cortar. Los caudillos necesitan siempre, para poder gastarse una buena tajada del presupuesto en armas, inventar la ficción de un dragón que escupe fuego. Y los ciudadanos nos tragamos esa ficción como si fuera realidad. Si uno habla de cosas normales, como escuelas, agua potable, carreteras, nada parece serio ni real. Lo único serio y real es el dragón.

P. El amor y el desamor son temas que ha abordado en anteriores novelas, como

Fragmentos de amor furtivo, y ahora en El amanecer de un marido.

R. El tema ineludible de las novelas del siglo XIX y principios del siglo XX fue el adulterio. El adulterio era la amenaza más grave a una institución sólida y en ese momento ineludible, el matrimonio. Ese gran tema del mundo de ayer no puede ser abordado de la misma manera en el mundo de hoy porque el matrimonio es una institución mucho más precaria e inestable. En el transcurso de una vida, lo más frecuente ahora es que no tengamos una relación, o un solo matrimonio, sino varios. Lo nuevo es la complejidad de los sentimientos cuando, por las libertades contemporáneas, obedecemos con más facilidad al deseo de cambiar. Esto crea nuevas tensiones, nuevos dolores, amaneceres trágicos. Ésta es la temperatura temática de los distintos cuentos de El amanecer de un marido. Un hombre o una mujer descubren un día, al acostarse o al levantarse, que ya no desean o que ya no aman a la persona con la que durmieron o con la que van a dormir. Sentir eso no es fácil; y sentir que el otro siente eso es incluso menos fácil.

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Traiciones de la memoria. Héctor Abad Faciolince. Alfaguara. Madrid, 2010. 272 páginas. 19,50 euros. El amanecer de un marido. Héctor Abad Faciolince. Seix Barral. Barcelona, 2010. 232 páginas. 18 euros.

viernes, 26 de marzo de 2010

100 AÑOS DE LA GRAN VIA...







http://www.elpais.com/especial/gran-via/plano.html

domingo, 21 de marzo de 2010

La tierna cámara de Coco La joven fotógrafa exhibe en Cádiz una sutil crítica al comunismo chino




PEDRO ESPINOSA - Cádiz - 20/01/2010


Es joven. Descaradamente joven. Tiene 17 años y puede presumir de haber realizado ya cinco exposiciones, haber trabajado en varias revistas, ocupar un sitio privilegiado detrás de las pasarelas de moda y haber disfrutado de un mecenas. Mercedes Capitán es Coco. Y Cocoladas las obras que presenta al mundo. Su nombre artístico le viene de pequeña, cuando era sólo un bebé y su madre le encontró parecido con el niño de Popeye. Fue una fotografía, también a su madre, la que le marcó la decisión de encauzar su talento a través del objetivo de una cámara.


La artista expone 21 fotografías de su viaje a China en la sala Kulturevolution

Coco nació en Sevilla en 1992, pero desde los 11 años reside en Cádiz. Siempre le gustó crear. Lo intentó con el dibujo pero no fue su fuerte. En su carta de presentación recuerda que recortaba imágenes y las pegaba de otras maneras para que se parecieran más a las que ella quería ver. Un verano, su madre, también artista aunque de la cocina, le pidió que le hiciera una foto y cuando vio el resultado descubrió que esa cámara le había dado la oportunidad de conseguir más fácilmente las imágenes que buscaba. Su abuelo, que había sido fotógrafo, le ofreció las primeras claves técnicas y así inició su precoz carrera profesional.

En Mallorca, consiguió el apoyo del empresario Bruno Entrecanales, que le permitió ganar contactos con otros fotógrafos, abrirse hueco para después recorrer algunas pasarelas, captar las creaciones de destacados diseñadores y ofrecer sus obras en revistas de tendencias. El pasado verano estuvo un mes en China. No olvidó su cámara y el resultado de ese viaje se resume ahora en 21 fotografías expuestas en la sala Kulturevolution, en Cádiz, una apuesta de Javier Reina y Vicente Esteban para captar talentos cercanos.

La China de Coco es un buen número de sonrisas. Son pompas de jabón. Son posados felices. Son gente corriendo huyendo de la lluvia. "La exposición tiene un sentido crítico muy sutil. El comunismo sigue haciendo de las suyas y hay mucha represión. Todo son retratos y muy sencillos. He querido que haya una crítica pero con sutileza", explica la joven autora, a quienes ya muchos le auguran un grandioso futuro. "De momento quiero estudiar. También me gusta mucho escribir. Tengo pensado ir a Londres, hacer cursos de fotografía y ampliar mis conocimientos con Historia del Arte".

La juventud de Coco le obliga a compatibilizar sus responsabilidades. El montaje de su nueva muestra le coincide con sus clases de Bachillerato de Humanidades. Se mueve en diferentes técnicas. La digital y la analógica. Ha expuesto ya obras en Polaroid. Le gusta la fotografía y la literatura. No se pone ningún límite. No sabe cómo enfocará su carrera. La vida todavía no la ha puesto entre demasiados caminos que se bifurquen.

Concurso fotografico "Degustando Venezuela"


La invitación es a los fotógrafos aficionados a que se deleiten con sus trabajos y que capturen la receta personal de su obturador, logrando plasmar su interpretación de los alimentos o quizás, congelando al más arriesgado comensal venezolano.

El reto este año será capturar lo más gustoso ante el lente aficionado. Registrar los escenarios más ingeniosos relacionados con alimentos desde un pescador capturando su presa, un inmenso campo de trigo, una cola para comprar en una panadería, a un carnicero en plena acción hasta un vendedor ambulante de autopista. Sin contar las ideas que surjan de la imaginación incesante de los fotógrafos.

Estas y otras exploraciones serán válidas para que cada fotógrafo aficionado logre indiscutibes “Enfoques con gusto”. Se premiarán a cinco mejores fotografías de las 30 que serán seleccionadas y que se expondrán durante los meses de junio y julio en los espacios de la Alianza Francesa La Tahona. El primer premio será una Cámara digital Nikon 3000 cortesía de Panafot de Venezuela y kit profesional de fotografía cortesía de David & Joseph.

Las fotografías serán recibidas hasta el día 14 de mayo de 2010. Deben ser entregadas en la Alianza Francesa La Tahona, Centro Comercial La Tahona, Nivel Mezzanina, de lunes a viernes de 8:00 am a 12:00 y de 2:00pm. a 6:00pm. El acto de premiación se llevará a cabo el jueves 03 de junio en la Alianza Francesa La Tahona a las 8:00pm.

miércoles, 17 de marzo de 2010

Mariscal se vende por Haiti

Una tienda 'online' saca a mitad de precio una obra del artista para ayudar a las víctimas del terremoto

EL PAÍS - Madrid - 17/03/2010


'Ne m'oblie jamais'

Obra donada por Javier Mariscal a la ONG Codespa para ayudar a la reconstrucción de Haití. Ne m'e oublie jamais (No me olvides nunca, óleo pastel sobre tela, 120x120 cm.) está a la venta por internet.-

Primero fue la plana mayor hollywoodiense; después, Naomi Campbell, Kate Moss y una legión de modelos y celebrities; ahora, el mundo del arte se apunta a las donaciones solidarias para la reconstrucción de Haití, y lo hace, en España, a través de Internet. La tienda de saldos solidarios en la red SocialBid gestiona la venta, vía Internet, de una obra donada por Javier Mariscal cuyos beneficios se destinarán a las víctimas del terremoto a través de la ONG Codespa. El precio de salida se recorta hasta menos de la mitad con respecto al valor de mercado: de 10.400 euros hasta los 5.000 euros.

    Javier Mariscal


No es la única ganga pictórica que la web pone a disposición de los amantes del arte solidario. Barceló, Tapiés o Ouka Leele son sólo algunos nombres de un largo listado de artistas que ponen sus obras a la venta a través de este outlet online. El precio: desde los 200 euros, hasta 30.000. La experiencia viene avalada por el éxito de campañas anteriores, según el director general de la empresa, Rodrigo Aguirre de Cárcer. El año pasado, la campaña Refugiarte, promovida por el comité español de Acnur, consiguió recaudar 85.000 euros.

En este caso, la obra estrella es un óleo (firmado y dedicado) que Mariscal donó al Hotel Silken Puerta de América durante la cena de restauradores madrileños en beneficio de la reconstrucción de Haití. "El 100% de lo obtenido en la venta se destina a la ONG", asegura Aguirre de Cárcer. El negocio para la tienda no está en este tipo de donaciones (sí se cobran comisiones de operatividad a empresas que ceden stock para ventas regulares). SocialBid gestiona con las asociaciones la venta y les ofrece la plataforma virtual. El resultado: arte solidario para (casi) todos los bolsillos.

martes, 16 de marzo de 2010

SE NOS FUE EL CAIMAN DE SANARE Y NO PRECISAMENTE PA BARRANQUILLA


El Caimán de Sanare

José Humberto Castillo "El Caimán de Sanare" (nació un 3 de Enero de 1.937) en las Rasitas, Caserío Palo Verde, Municipio Andrés Eloy Blanco del Estado Lara. Hombre de muchos oficios, Humberto se ha desempeñado como vendedor ambulante, jornalero, trabajador de faenas agrícolas y pecuarias. Como educador itinerante ha llevado sus enseñanzas a escuelas, liceos Universidades, pueblos, caseríos y ciudades del país. Maestro excepcional del cuento oral y la educación no formal, conocedor y difusor de la cultura campesina, mitos, leyendas y medicina popular, en síntesis y filósofo popular de fecunda y rectilínea historia, uno de los tantos que existen y enaltecen el patrimonio cultural moral y espiritual de nuestro contexto local, regional y Nacional. Ha recibido innumerables condecoraciones y reconocimientos". Información tomada de retrato hablado de Sanare de Juan Ramón y Juan José

En medio de tanta fantasía verde, contagiada de frío mañanero se dice que existe en las montañas de Sanare un Caimán; pero éste no es un Caimán cualquiera, es un singular personaje que deja ver entre su risa una leyenda que transforma la cultura popular en un sinfín de cuentos que despiertan la curiosidad.

Desde muy pequeño comenzó nuestro querido José Humberto Castillo, mejor conocido como el Caimán, a contar sus cuentos, en el caserío de Palo Verde, cuando tenía 7 años de edad. En su inocencia de niño todas sus "mentiras" se convirtieron en grandes cuentos como el mismo Caimán lo expresara, en sus inicios el contaba mentiras y como todos le creían hizo de ellas la gran fantasía de hoy. Su madre Doña María Elena, aunque él la llama Harina, siempre le creyó, su padre Don Juan Goyo (llamado por él Maíz Tostao), un poco incrédulo a sus mentiras al final se convenció. Innumerables son los cuentos que prevalecen en el tiempo y cuyo mensaje siempre es el mismo: cuidar la naturaleza.

Escuchar al Caimán es una experiencia única, que da una esperanza de vida de vida, de preservar el mundo natural. Su contagiosa risa atrae las mágicas intuiciones del pensamiento; es fácil soñar, el fácil volar, sólo hay que permitir que llegue al alma esta travesía que hace el Caimán con sus cuentos porque son "verdad" y "mentira", "realidad" y "fantasía". Una de las tantas lecciones que se pueden aprender del Caimán, es que para contar cuentos lo que se necesita es tener imaginación, ser sensibles al viento y al eco, para que estos sean nuestros maestros como lo fueron para el Caimán.

Jinet baptista



http://revistavoces.ohlog.com/personaje-el-caiman-de-sanare.oh10557.html

lunes, 15 de marzo de 2010

gran expoventa este fin de semana en el taller de JORGE BARRETO






CLIQUEA AQUI PARA QUE LO VEAS MAS GRANDE!!!

Este FIN DE SEMANA expoventa JORGE BARRETO en su taller en el Palaciero. La direccion esta en el plano abajo! Van a haber piezas de su coleccion a la venta!

SABADO 20 Y DOMINGO 21 DE MARZO DE 2010

domingo, 14 de marzo de 2010

MANDELA. VIEJITO ¿QUÉ TE HICISTE? por sumito estevez


sábado, marzo 13, 2010

Aclaratoria para los amigos no venezolanos: Les pido disculpas por tomarme el día de hoy la licencia de colocar en este Blog Gastronómico un caso claramente doméstico. Corren tiempos complejos y a quien dedico este artículo es un personaje en extremo querido en mi país y en particular parte de mis afectos. No podría verme al espejo si no me solidarizo.




MANDELA. VIEJITO ¿QUÉ TE HICISTE?

¡Qué vaina Valentina!, le quitaron la casa a tus viejos y no puedo con la tristeza.

Seguramente la voz de este país, esa que a gritos te apoya y te dice que te lo agradece todo, tanto desprendimiento, tanto amor; logrará que quienes tuvieron la desfachatez de pedirle a los viejos que mediaran con quienes invadieron a fuego su casa, los mismos que con candidez inusitada resumieron una gestión aceptando incompetencia para actuar, medio arreglen el entuerto. Si es que puede arreglar el entuerto un esbirro que dice –“señora vea que hace, trate de hablar con él y hasta amigos se hacen”- cuando uno denuncia que alguien ahora está en el patio de la casa. Se me abre un hueco en el estómago cada vez que recuerdo que tus viejos estaban en su casa cuando les tocó vivir su noche de terror, solo que a ellos les cambiaron los cristales rotos por el crepitar nocturno de sus tierras bajo fuego ¿Cuántas veces se preguntaron esa noche si la orgía de odio les tocaría la casa? ¿Cuándo les dijeron los quemaremos vivos, se lo creyeron?

Es impresionante la indolencia de las ciudades que creen que eso no pasa en apartamentos sino en finquitas o en posadas de retiro. Pareciera que todos amanecimos con un callo pero sólo gritamos cuando nos lo pisan. Este problema de familias perdiendo su propiedad ante la más supina indefensión legal, Quintero queridísima, no sólo es de vieja data sino que debe ser masivo, si para este momento todos los venezolanos tenemos un cuento cercano. Mi Papá lo tiene al lado. Dos empleados queridos, con la inocencia de los derechos adquiridos y la permisividad rampante, me confesaron tener -“casita, pero también invadimos un terreno Sr. Sumito”-; y ahora tus viejos. Es horrible que hayamos llegado al punto en que decimos con pesar la finquita, la posadita; porque con ello caemos en la infamia de aceptar de que la plusvalía es confiscable sin derecho a defensa. Pero las cosas por su nombre Valentina: La finquita, la Posadita que en este momento está invadida es la única casa de tus viejos… su casa. Honestamente espero que hoy, cada venezolano que tenga padres viviendo solos en casa propia, haga por un instante el ejercicio de imaginárselos maleteados porque la perdieron. Espero que por un ratito vean sus casas y se imaginen en donde van a alojar a sus viejos desde hoy.

Me desespero. Se que será difícil que los viejos puedan regresar a caminar calles en donde se agazapan ojos con odio. Vecino contra vecino. Hermano contra hermano. ¡Ay Valentina, te juro que no logro entenderlo! Hace un rato estaba sentado en la esquina de mi cama viendo estupidizado el televisor, sin querer entender lo que le pasó a tus viejos. En la pantalla estaban pasando una biografía de Nelson Mandela. Te confieso que me hundí. Te confieso que de repente me encontré hablándole hasta con rabia al vidrio ovalado ¡Carajo Mandela! ¿Dónde estás?, ay viejito ¿qué te hiciste.?

Te llamé. Me dijiste por teléfono que nunca habías visto llorar a tu Papi. Me derrumbé, no pude seguir hablando contigo y me inventé una despedida torpe para parar el horror. Nunca lo había pensado Valentina, pero la única vez que vi llorar a mi Papá fue cuando murió mi tío Sergio y espero que jamás mis niños lleguen a verme a mi. Los papás no lloran. Al menos eso creía.

Eres increíblemente valiente Valentina, te atreviste a convertir tu desgracia en un hecho público. Uno no se da cuenta, pero cuando no existe ningún tipo de protección por parte del estado y mediar queda en nuestras propias manos, nos produce una enorme vergüenza exponer el derrumbe que nos generan delitos como el secuestro, la violación o la invasión.

¡Que impotencia! No se que hacer, como ayudar. Sólo se me ocurre que el camino es votar el 26 de Septiembre y tratar de recomenzar para lanzarnos nuevamente tras la búsqueda de ese hombre nuevo en el que creemos y sabemos posible.

Por el momento estoy derrotado. Tú hermoso Caruao es ahora palabra que me hunde, resumiendo la infamia y el resultado del Frankestain en que se convirtió el hombre nuevo. Aun así, mi muy querida Valentina, mi casa es la de ustedes y si Sylvia y yo tenemos que irnos al cuarto de las niñas y darles el nuestro a tus viejos, lo haremos en segundos, como seguramente está dispuesto a hacerlo tres cuartas partes de este país. Pero me desespero Valentina. En ese caso despertarían en uno ajeno, con sonidos y cuadros ajenos. Con vecinos y en ciudad ajenos. Con suspiros y proyectos de vida ajenos.

Envidio tu fortaleza Valentina. En nuestra casa, tú casa, te queremos… te agradecemos este amor por el país.

http://sumitoestevez.blogspot.com/2010/03/mandela-viejito-que-te-hiciste.html

El álbum de Almodóvar






Autorretratos, paredes desconchadas en Los Ángeles, carteles de grandes divas, escenas familiares. Pedro Almodóvar reconoce que su álbum de fotos guarda sus emociones más íntimas. La revista 'Photo' publica una selección. El director nos la comenta aquí.

La fotografía forma parte de nuestro relato más íntimo. Dotada de una extraña intensidad emocional, todos cargamos con nuestra colección privada. Pedro Almodóvar hace fotografías desde siempre: para documentar su trabajo, para recordar buenos momentos o para intentar ver más allá del objetivo. Cree firmemente que la cámara de fotos revela secretos inalcanzables para el ojo humano.

"Me fío mucho del ojo de la cámara; curiosamente, me fío mucho más de ella que de la cámara de vídeo"

"En todos los hoteles a los que voy me hago una foto frente al espejo. Par hablarme a mí mismo de la soledad"

La revista C Photo, editada por Ivory Press, ha dedicado su número 10 a la relación estética y conceptual del cine y la fotografía, y para ello ha contado con los trabajos fotográficos (la mayoría íntimos e inéditos) del director de Mujeres al borde de un ataque de nervios. Titulado Making movies, el volumen indaga en el vínculo de dos disciplinas artísticas hijas de una misma madre histórica y tecnológica. Una apasionante relación por la que también transitan cineastas como Stanley Kubrick, David Lynch, Carl Theodor Dreyer o Jonas Mekas.

"Siempre he tenido mucha fe en la capacidad emocional de una fotografía", explica Almodóvar. "Cuando localizo para una película hago muchas: de los paisajes, de las casas, de los pelos de las actrices. Me fío mucho del ojo de la cámara; curiosamente, me fío mucho más de ella que de la cámara de vídeo. Es extraño, pero la cámara fotográfica nos da una aproximación mayor a la persona de la que nos da su imagen en movimiento. Supongo que es eso de lo que hablaba Michelangelo Antonioni en Blow-Up, ese algo que sólo capta una fotografía".

En la selección de C Photo destacan varios autorretratos realizados a lo largo del tiempo, uno es del director frente a un espejo (Autorretrato, embotado en Nueva York, 1996), mientras que en otro sólo aparece su sombra (Autorretrato frente al armario, 2008). "Hace mucho tiempo que me hago autorretratos, son sólo para mí, para ver el paso del tiempo, para hablarme a mí mismo de la soledad. Sí, aunque suene así de cursi. El caso es que en todos los hoteles a los que voy me hago una fotografía frente al espejo. Es un ritual de película de arte y ensayo, lo sé, pero me gusta hacerlo. Es curioso que en el cine huya del naturalismo y, en cambio, me interese tanto en la fotografía".

Almodóvar se acerca así al célebre ensayo de Susan Sontag Sobre la fotografía y a ese misterio del que habla la escritora estadounidense al intentar explicar la intervención de la cámara en la realidad. "Una fotografía no es sólo una imagen (en el sentido en el que es una pintura), una interpretación de lo real; también es un vestigio, un rastro directo de lo real, como una huella o una máscara mortuoria", escribe Sontag.

Almodóvar tiene decenas de imágenes que viajan por el tiempo. De sus películas, de su familia, de sus actores, de sus obsesiones y de las paredes descascarilladas de un bulevar de Los Ángeles. Son altamente autobiográficas y buscan desesperadamente entender el paso del tiempo. Sobre una pared en Los Ángeles, un gran cartel muestra a una bella Joan Collins "arrugada". El cineasta titula así su retrato del retrato: El paso del tiempo no respeta a Joan Collins.

"Yo no hice estas fotografías para publicarlas, sino para tenerlas, son muy personales", recuerda. Entre sus manías está la de captar su reflejo en diferentes superficies. En el suelo, en la pared, en una pantalla, en unas sábanas?"En mi casa, sobre muebles, o sobre personas a las que he amado?, continúa el director. Si nos remontamos al año 1973 encontramos las instantáneas de El sueño, realizadas a una pantalla de cine donde se proyecta la película en Super 8. Bajo el título Sueño con pantallas subtituladas, Hola! (Tráiler de Quién teme a Virginia Woolf) o Autorretrato en 'drag' y de espaldas, Almodóvar nos muestra tres momentos del filme congelados. "Las fotografías reafirman la realidad. Las fotos de fotos o las fotos de películas tienen una intención sentimental", explica. "Una proyección de cine, para mí, es algo perfectamente fotografiable porque también es una experiencia personal. Siempre he adorado las pantallas de cine. No soy fetichista, excepto con las pantallas. Un muro pintado de blanco es el cine, así era en mi pueblo, y así lo es para mí. Tengo muchas imágenes de pantallas de cine".

El cineasta se detiene en ese instante en uno de los porfolios de este número de C Photo. El que está dedicado a las fotografías del japonés Hiroshi Sugimoto, que convierte la propia experiencia cinematográfica en el sujeto de su obra. Cada imagen tiene un enorme rectángulo blanco en el centro. Una especie de boca de luz blanca por la que el espacio y el tiempo se cuelan como un escalofrío en la columna vertebral.

La seducción por las pantallas también explica la atracción por las paredes y fachadas. En un viaje a Hollywood en 2002, el cineasta retrata a varias actrices congeladas en enormes paredes callejeras. Bette Davies, Julia Roberts y otra que parece Angelina Jolie. "Me gusta fotografiar la piel de las ciudades". El director recuerda aquí cómo durante años, cuando vivía en la calle de Cedaceros de Madrid, cada día salía a la misma esquina para fotografiar la Gran Vía. "Era un rincón determinado que me fascinaba y por eso lo fotografiaba a diferentes horas del día. Para mí era como bajar a tomar un café. Algo muy sencillo e intenso a la vez".

Los gustos de Almodóvar se pasean por Diane Arbus, Sebastián Salgado, Man Ray, Cindy Sherman, Avedon o Irving Penn. Dice que ha empezado tarde a enmarcar sus propios recuerdos. "Supongo que tiene que ver con la edad, pero este mismo año he empezado a enmarcar viejas fotografías. Supongo que ya toca gestionar la memoria. Son fotos familiares, de mi padre con mi madre. Otra de Pina [por su gran amiga fallecida el año pasado, la coreógrafa Pina Bausch], de Chavela, de mis hermanas, una de adolescente con mi hermano Agustín en una Semana Santa en el pueblo y poco más". De sus actores sólo cita dos: una de Penélope Cruz con él hace 10 años y otra de Antonio Banderas en albornoz durante el rodaje de La ley del deseo.

Entre sus favoritas se encuentra una fotografía familiar tomada un verano en Menorca. Es de 1999, y en ella su sobrino Pablo y su hermano Agustín están recién levantados. Puro Almodóvar. "Es una de las mejores fotografías que he hecho en mi vida, porque retrata perfectamente lo que pueden ser unas vacaciones. Estábamos en un sitio maravilloso, pero en el apartamento más feo posible. Es una fotografía tan viva. Todo es casual, nadie está posando, la luz, el gesto, todo era espontáneo". Un hiperrealismo cargado de humor y ternura.

Almodóvar dice que hay en él un interés emocional y narrativo por la fotografía. La de la playa en Los abrazos rotos o cuando en La ley del deseo Carmen Maura le enseña a Eusebio Poncela unas fotos suyas de niños: "Éste eres tú y éste soy yo", le dice con su imagen de chico en la mano. En Tacones lejanos, Victoria Abril confiesa su crimen ante las cámaras. Ha matado a su marido y también, como un ritual de despedida, ha fotografiado las cosas que tanto le recordaban a él: su bata, sus sábanas, su bolsa de deportes. "Es algo que yo también hice en algún momento de mi vida y que incorporé a la película como parte de un recuerdo". P

El número 10 de 'C Photo Magazine', titulado 'Making movies' y editado por Ivory Press, se encuentra a la venta en librerías especializadas.

sábado, 13 de marzo de 2010

Dos franceses en busca de fotógrafos colombianos

Por: Angélica Gallón Salazar
Gracias a redes como Flickr y a la Bienal de Fotografía de Bogotá, en noviembre nacientes fotógrafos conquistarán las galerías de París.
Bruno Bruneau y Gerard Munieh
Foto: Diana Sánchez
Bruno Bruneau y Gerard Munieh son dos galeristas que van en busca de nuevos talentos fotográficos.

Dos franceses, hartos del mundo de las finanzas y de la publicidad en París, tomaron un avión con rumbo a Latinoamérica. Pusieron un dedo en el mapa y Buenos Aires fue el destino marcado por el azar. Bruno Bruneau y Gerard Munieh habían vendido apartamentos y carros y tenían en su haber únicamente una considerable colección de arte, que delataba una cierta debilidad por la fotografía. En Buenos Aires, donde el arte pulula, no tardaron en sorprenderse con las fotografías de Alejandro Chaskielberg y Alejandro Lipszyc, y fue asistiendo a la apertura de una galería que se les reveló su nuevo destino: recorrerían el “nuevo mundo” en busca de talentos desconocidos en Europa.

“Nos dimos cuenta de que en Francia era muy conocido el fotoperiodismo latinoamericano, una reportería gráfica muy real que generalmente daba cuenta de las guerras y los conflictos políticos, pero poco o nada se conocía de universo mágico, onírico y kitsch que muchos latinoamericanos estaban retratando en sus cámaras”, confiesa Bruno.

Hicieron contactos con museos, galerías, y lo más importante, hicieron una sesuda búsqueda en la web. En el sitio de internet Flickr, en donde fotógrafos jóvenes de nacionalidades diversas celebran sus conquistas visuales, este par de franceses, antojados con el arte de estas latitudes, hicieron un filtro y descubrieron verdaderos tesoros.

Seleccionaron a algo más de 15 artistas, los asistieron en sus proceso creativos y cuando 2009 apenas arrancaba, inauguraron una exposición en París, en donde un corto baile de tango animó los impulsos de los compradores, que se llevaron 20 de las fotografías de jóvenes talentos australes que se exponían a dos cuadras de La Bastilla.

Luego del éxito de su apuesta decidieron ir más hacia el norte del continente para descubrir lo que la lente escondía de países como Perú y Colombia, que según ellos, “viven una gran emergencia de talentos frescos y vibrantes”.

Con la suerte de llegar a la fría Bogotá justo cuando se celebraba Fotográfica Bogotá, la bienal internacional de fotografía, este par de franceses, aún con la lengua enredada por los tiempos verbales del español, no tuvieron más que darse a la tarea de caminar la ciudad con libreta en mano para anotar los nombres de esos nuevos talentos que estarían en la exposición que planean para noviembre de 2010 en París.

A los nombres de Camilo Barreto, Andrés Sierra, Jaime Ardila, Carlos Montana, que habían obtenido en sus travesías urbanas, se les fueron sumando algunos otros que descubrieron a través de las redes virtuales y de clubes de fotografías como el de la Alianza Francesa o el de Medellín. “Nos sentimos como asistiendo a una especie de Movida Madrileña, aquí en Bogotá. Colombia retrata en sus fotografías exuberantes, coloridas, extrañas, esa libertad que se vivió en Madrid cuando Franco murió y las galerías se llenaron de fotos de travestis y transformistas”, asegura por su parte Gerard.

Encontraron en esos fotógrafos que apadrinaron y cuyo trabajo van a consignar pronto en un catálogo, un mundo propio, un realismo mágico viviente e incluso una poética de la guerra. Compraron por lo pronto un apartamento en Chapinero Alto para esperar que a finales de este año el talento fotográfico colombiano por fin conquiste una de las mecas del arte.

  • Angélica Gallón Salazar | EL ESPECTADOR

viernes, 12 de marzo de 2010

A 1,20 metros de altura Una exposición de fotografía recoge imágenes tomadas a la altura del mundo infantil


TINO SORIANO - 12-03-2010

"En pleno Kurdistán turco, la gran fiesta que conmemora el final del ramadán, las niñas llevan bolsas de caramelos que reparten por las casas, pero los niños juegan armados con pistolas y fusiles de juguete. No sé si esta circunstancia tiene que ver con la conflictividad de la zona, o es una tradición, aunque imagino más lo primero", por Tino Soriano.- TINO SORIANO



JOSÉ CENDÓN - 12-03-2010

"La imagen fue tomada en el hospital de Ndera, Ruanda. Es de un niño con problemas mentales encerrado en una celda de aislamiento en el Hospital. Apenas existen estimaciones sobre el número de personas que pueden haberse visto afectadas mentalmente como consecuencia de la guerra. En hospitales antendidos por los Hermanos de la Caridad, se puede ver reflejado en los ojos de los pacientes, la metñafora de la locura colectiva que ha asolado esta región durante las últimas décadas", por José Cendón.- JOSÉ CENDÓN



CARLOS DE ANDRÉS - 12-03-2010

"La altura de un Nobel de metros es la dimensión recomendada para buscar la belleza con ingenuidad y limpieza. Hasta allí, ni el agua, ni el fuego ni las emociones se deben a la razón. Es el punto de vista lo que posiciona a un observador. El mundo cambia cuando se mira desde abajo y más desde el suelo", por Carlos de Andrés.- CARLOS DE ANDRÉS


MOKHTAR ATITAR 12/03/2010


Los fotógrafos a la altura de los niños: ese era el objetivo del concurso 'A 1,20 metros', una iniciativa del Consejo General de la Abogacía Española, la ONG Espíritu Social, la Fundación CGAE y la escuela de fotografía EFTI.


El jurado, compuesto por los fotógrafos Cristina García Rodero, Carlos de Andrés, José Luis Amores y Ciuco Gutierrez, así como representantes de los otros promotores de la iniciativa, eligieron la fotografía de Josep López Vañó titulada 'El 5', en la que se muestra a un grupo de niños jugando en Ecuador.

El concurso contó con la participación de un millar de fotos, de las que un total de 20 fueron seleccionadas para Además, un total de 20 fotografías (de las más de mil que recibieron) formar parte de la exposición que se inaugura hoy, junto a instantáneas de autores consagrados como José Cendón, Oukalele, Enrique Meneses, Gervasio Sánchez, Eduardo Momeñe o García Rodero.

Cada una de las fotografías están comentadas por los autores. "La idea del concurso y de la exposición es mostrar la vida desde la mirada de un niño, marcada por esa baja estatura de poco más de 1 metro de altura, y buscando el respeto a esa visión", aseguran desde la organización.

'A 1,20 metros', hasta el 13 de abril en la Sala EFTI . La exposición recorrerá 48 colegios de abogados repartidos por toda España.

La dura digestión del fuego









Mugaritz documenta el caos y la reconstrucción del restaurante

ROSA RIVAS - Madrid - 12/03/2010

"La reconstrucción comienza desde los cimientos". Así proclama Mugaritz en un montón de idiomas en su web (www.mugaritz.com) y en eso están empeñados el chef y el equipo del restaurante (el cuarto mejor del mundo). "Tenemos una energía que no es normal. La que nos manda toda la gente que nos quiere", dice Andoni Luis Aduriz, líder de esta cadena de fuerza que está resucitando el mundo Mugaritz de los efectos del incendio que destruyó la cocina y desbarató el restaurante de Rentería (Guipúzcoa) en la madrugada del pasado 15 de febrero.

Pero los ánimos no se han chamuscado. Han resurgido de las cenizas y documentan todo el proceso en unas imágenes que extraen belleza del asombro y de la desolación de los objetos muertos.

Unos cubiertos sobre un mantel de hollín, espumaderas chamuscadas, el cristal ennegrecido de las copas, las retorcidas estructuras de fogones y armarios... La película de lo que el fuego se llevó y dejó. Las consecuencias de ese "problema eléctrico" (según el informe policial) que cortocircuitó la rutina de Mugaritz y del que aún se investigan las causas.

En otra imagen del cuaderno gráfico del desastre: unas letras sobre la pared de la sala que simbolizaban el mmm del placer de saborear y la inicial del restaurante. "Las emes que lloran", según Aduriz, sacando punta poética a todo. Y se emociona con la solidaridad de los colegas (Arzak, Martín Berasategui, Subijana y Arbelaitz, entre otros, acogen a la clientela). La actividad de investigación con Azti-Tecnalia sigue y también los proyectos de libros y colaboraciones artísticas. Mugaritz se repiensa. "Es el efecto Bulli", dice Aduriz.

Y el prestigioso caserío de comidas en "la frontera del roble" (mugaritz en euskera) acaba de abrir "una mirilla" abierta con un blog (conectado con Facebook y Twitter). Sirve de diario y de intercambio de impresiones. El proceso de reconstrucción es colectivo. "¿Cómo creéis que puede ser la cocina?", se pregunta a los internautas. Y éstos (cocineros, amigos, comensales) opinan de ventajas e inconvenientes. Ya está claro que se instalará una bodega donde antes se limpiaba la vajilla. El tintineo de los platos no romperá la calma del comedor. Los ventanales se abrirán aún más al verde del entorno y la cocina se ampliará. El comensal podrá acceder por ella al restaurante.

"El diseño de Mugaritz es un organismo vivo", cuenta Santos Bregaña, responsable de la identidad visual (menú, decoración, vajilla...). Y flashes de la vida tras las llamas aparecen en Flickr, con las primeras fotos del camarero Igor Sololuze y del fotógrafo Óscar Oliva. Éste acude un par de veces a la semana a captar el proceso de desescombro. De este trabajo dan cuenta las imágenes inéditas de esta página. Es una mirada que refleja no sólo el caos, también una dinámica de renacimiento.

De Australia a La Fura

"Es una reconstrucción física y mental, para intentar proyectar ideas hacia el futuro. Esto no es sólo levantar paredes y encender fuegos. Caminamos en muchas direcciones y dar de comer es una más", anuncia Andoni Luis Aduriz. El cocinero prepara las maletas para Australia, donde participará en la feria gastronómica de Melbourne Food and Wine.

Y tras Australia no salta al cercano Japón (país que le engancha), porque su primer hijo está a punto de venir al mundo. No para de dar las gracias a sus colegas nipones. Setsuko Yuuki (coordinadora gastronómica de televisión y congresos como Tokyo Taste) voló desde Tokio para estar dos días con el equipo de Mugaritz y presentarles los respetos y la ayuda económica que quieren dar los cocineros japoneses, entre ellos Narisawa, Yukio Hattori, Yamamoto y el matrimonio Ishida, del famoso Mibu (hasta sus clientes contribuyen). Es por tradición (acudir al día siguiente del incendio) y por amistad. La nueva cocina de Mugaritz recordará con una placa el gesto "de la ayuda material y emocional".

El "tsunami de solidaridad" les arrastra a la actividad. Y entre las "cosas raras y singulares" en las que se embarcan el chef y el equipo de Mugaritz figura el nuevo montaje teatral de La Fura dels Baus, Degustación de Titus Andronicus, dirigida por Pep Gatell, que se estrenará el 7 de mayo en San Sebastián. Habrá fogones en el escenario, con un cocinero profesional (los actores también han sido entrenados). Cada estado anímico de la tragedia tendrá un olor y un sabor y el público podrá comer. Garum, torrijas, algas, algodón de azúcar, carne... son algunos ingredientes de los platos simbólicos de un sorprendente festín.

jueves, 11 de marzo de 2010

Conozca los secretos ocultos del Twitter

Foto: Simón Chávez/DPA

Es fácil sentirse al margen de la revolución Twitter. Con seguridad habrá oído mencionar la red Twitter en las noticias, en los eventos deportivos, e incluso en la información económica. Y quizás habrá tratado también de entrar en Twitter y ver qué hay allí, sólo para acabar frustrado.

Si bien la casilla de búsqueda en la página principal de Twitter sugiere una simplicidad como la de Google, en realidad el hallar determinadas personas o temas puede resultar infructuoso. Hoy explicamos cómo romper la barrera hacia Twitter y cómo usar la herramienta para seguir las cosas de que habla la gente en esta red social, una de las más populares junto a Facebook o Tuenti.

Subscribirse

Lo primero que se necesita es abrir una cuenta en Twitter, de modo que vaya al sitio (http://twitter.com) y suscríbase, sin olvidarse de especificar qué idioma prefiere, en la parte inferior de la página.

Pero no tema: se le pedirá muy poca información y tampoco precisa comenzar a “twitear” de inmediato. Twitter le pide una dirección de email, pero puede usted dar algunas de sus direcciones “de reserva” si teme ser acosado con spam o correo basura. Tampoco olvide desactivar la casilla “I want the inside scoop” (Deseo recibir exclusivas y novedades por correo electrónico) en la parte inferior de la pantalla de subscripción, si no desea recibir mensajes del sitio. Acabado esto, puede ya comenzar.

Gente

Supongamos que ha oído decir que el actor X tiene un “feed” en Twitter y quiere seguirlo. Así, entre en Twitter, escriba el nombre del actor y recibirá millones de “tweets”, ninguno de los cuales parece haber sido escrito por el actor que usted busca.

El problema con el seguimiento de personas en Twitter es que su nombre de usuario raramente corresponde a su verdadero nombre. Por ello, tendrá que usar herramientas especiales para buscar partes de Twitter -específicamente, perfiles de usuario- que no son parte de la búsqueda habitual de Twitter.

Comience con el enlace Find People (Buscar gente), situado en la casilla de enlaces en la parte superior derecha de su cuenta Twitter.

“Buscar gente” busca en la información (perfiles) que los usuarios han suministrado - cosa que puede ser mucho o muy poco. Lamentablemente, “Buscar gente” encuentra a demasiada gente. Busque usted “Britney Spears”, por ejemplo, y recibirá una larga lista de usuarios de Twitter que han mencionado a la actriz en su perfil.

Una buena solución es Tweepz (http://www.tweepz.com), un buscador de gente en Twitter que le da más información sobre las cuentas Twitter entregadas para un término determinado, incluyendo el número de fans, ubicación, dirección Web, número de actualizaciones y última actividad. De esta manera, si busca Britney Spears, por ejemplo, tenga la seguridad de que el usuario de Twitter con el nombre de “britneyspears”, con más de 4 millones de seguidores, es precisamente el que está buscando.

Tópicos

Cuando en Twitter se quiere facilitar el seguimiento de los mensajes sobre un tópico determinado, se pone la palabra clave precedida por el signo número (#). Esta combinación es lo que se conoce en Twitter como “hashtag”. Son éstos un mecanismo para agrupar temas, indispensables para hallar todos los “tweets” sobre un tema en particular.

Por ejemplo, quienes tenían información sobre los recientes terremotos en Haití o Chile solían usar los hashtags #Chile, #Haiti o #earthquake (#terremoto) en sus mensajes. Y quienes buscaban mensajes sobre esos temas podían guiarse con esos hashtags.

Los “hashtags” no distinguen mayúsculas y minúsculas, de modo que una búsqueda #Chile o #chile dará el mismo resultado. Y quien quiera puede crear un nuevo “hashtag” simplemente poniendo el signo número antes de una palabra clave, sin espacio de por medio. Grupos que asisten a una conferencia o conversan sobre un tema cualquiera pueden determinar de antemano que todo mensaje de Twitter sobre ese asunto contenga un “hashtag” en particular. De esta forma, para los participantes resulta más fácil seguir todos los mensajes relativos a ese evento.

Dos buenas herramientas para buscar “hashtags” en Twitter son Búsqueda Avanzada de Twitter (http://search.twitter.com/advanced) o Hashtags.org (http://hashtags.org). Si usa usted la primera, deberá escribir el término de búsqueda en la casilla titulada “This hashtag”. O bien puede optar por la simplicidad de Hashtags.org. Esta herramienta presenta también una lista siempre actualizada de los hashtags más buscados, en caso de que usted quiera ver lo que otros prefieren.

Buscarlo todo

Si comienza usted a usar Twitter regularmente -para hallar personas, tópicos, las últimas noticias o para enviar sus propios tweets- verá que le resultará más cómodo adoptar alguna de las herramientas ofrecidas por terceros fabricantes. Estas aplicaciones le permitirán leer, buscar y organizar la información de Twitter mejor que la interfaz Twitter.

La mejor es TweetDeck (www.tweetdeck.com), una herramienta gratuita que pone ante sus ojos todo lo que usted quiere hacer en Twitter. Entre muchas otras cosas, esta aplicación facilita la búsqueda de personas, reenviar mensajes, enviar mensajes directos y ver perfiles.

Seesmic (http://seesmic.com), por su parte, ofrece tanta funcionalidad como TweetDeck pero tiene la ventaja de trabajar desde su navegador, de modo que no hay nada que instalar. Simplemente entre en el sitio Seesmic, escriba los datos de su cuenta Twitter y, tras una rápida verificación, Twitter lo regresa a Seesmic, donde puede organizar la información de la misma forma que con TweetDeck.

Finalmente, si quiere operar Twitter desde su smartphone, tiene a disposición decenas de aplicaciones para las principales marcas, incluyendo a iPhone y BlackBerry. Seesmic ofrece una para Android y Blackberry, mientras TweetDeck tiene una para el iPhone.