lunes, 12 de febrero de 2007

claudio nazoa y su carnaval.... tomado de noticiero digital


Así son las cosas en carnaval Antes que nada, gracias a todas las personasque se han tomado la molestia de escribir y llamar para felicitarme por mi recién adquirido título nobiliario de "El Barón de Maratea", y a los fieles lectores que siempre me están preguntando dónde pueden conseguir estas columnas les informo que pueden leerlas en la siguiente dirección electrónica: www.noticierodigital.com. Ahora a lo nuestro. Estamos a escasos siete días del carnaval. Paradójicamente a mí que me encanta todo lo que tenga que ver con licor y excesos, no me gusta el carnaval. Tengo una máxima que guía mi vida y hoy se las voy a regalar a ustedes: Sólo lo que uno se boncha, come, toma y se disfruta en el ardor de la lujuria es lo que nos vamos a llevar a la tumba. Desde que era pequeño me ha gustado disfrazarme y si no me ha gustado, me he visto en la necesidad de hacerlo profesionalmente cuando he trabajado en televisión o teatro. Fíjense que raro, mientras escribo esto, me estoy dando cuenta que los disfraces sí me gustan, lo que no me gusta es el carnaval. Mi padre Aquiles, en medio de su genialidad, inventaba los disfraces más alocados que a alguien se le pudiera ocurrir y los monos de prueba, generalmente, éramos mi hermano Mario y yo. Estos disfraces que mi padre inventaba casi siempre eran para ser usados en un programa humorístico que hacia para Radio Caracas Televisión en el año de 1960. Fue un programa anterior a Radio Rochela, llamado "El Teatro Cómico Pampero", lo dirigía el gran César Enríquez. No existía el video tape y el programa se hacía en vivo. Los ayudantes de mi papá, en la confección de la escenografía y de aquellos extraños disfraces, eran nada más y nada menos que los pintores Jacobo Borges, Alirio Palacios y Regulo Pérez. Allí trabajé en un episodio llamado "Trazan, el Hombre Mono". Tarzán era el actor Jorge Tuero, y yo, que tenía nueve años, era uno de los caníbales enanos que se lo querían comer. Para lograr el efecto de caníbal enano me ponían un sombrerote enorme que me tapaba hasta los hombros. Del sombrero salían unos pelos de moriche que servían para disimular los brazos y mi barriguita, que había sido pintada con guache por Jacobo Borges, era la cara del enano. De la cintura hacia abajo me ponían un paltó que tenía adosado camisa, corbata y un par de guantes que semejaban las manos del enano caníbal. Me encantaba disfrazarme, pero ¡cómo sufría con aquél parapeto encima! Me picaba la barriga, me picaban los brazos, la nariz y los ojos. Ese disfraz de enano caníbal también lo usaba en carnaval en los concursos de disfraces de la escuela República del Ecuador donde siempre, por supuesto, ganaba, pero la verdad es que yo me decía para mis adentros: –¡Cónchale! ¿Por qué no me disfrazan de Superman, de torero o del Zorro? Otro día, a mi papá se le ocurrió disfrazarme de pantalón. Sí, de pantalón, y para ello mandó a hacer con un sastre un pantalonzote de rayas de tres metros de alto, al que le colgaban unas enormes elásticas. Tenía además un aro en la cintura de donde salían dos especies de muletas que le daban forma al pantalón por dentro que iban sujetadas con unos ganchos a mis hombros. Yo veía y respiraba a través de una rejita mínima ubicada en la bragueta. Por supuesto, este excéntrico disfraz era todo un éxito ¡Pero cómo sufría sudando metido dentro de aquel pantalón! Recuerdo a Claudio Nazoa niño, sediento y mirando con envidia por la ranura de la bragueta a los otros niñitos disfrazados de El Santo o de Hombre Araña. A veces, mi mamá o mi maestra, la profesora Digna de Rivas, se apiadaban de mí y disimuladamente con un pitillo que metían por la bragueta me dejaban tomar una Chicha A-1 o me daban a chupar, de tanto en tanto, un helado Cruz Blanca. En otro carnaval, Jacobo Borges me disfrazó de bañera. Para eso me ponían shorts y me dejaban sin camisa. De los hombros, me guindaba con unas correas una bañera hecha con cartón y alambres. Al final de la bañera se veían unos pies falsos que daban la impresión de que yo iba sentado bañándome en ella. No me pregunten cómo, pero de mi espalda salía un tubo con una regadera con llave y todo. Así me marchaba para la calle a lucir mi disfraz. Nunca me quejé abiertamente, pero les juro que veía con los ojos aguarapaos a los felices niños disfrazados de príncipes, gladiadores o de Robín Hood, corriendo de un lado para otro. Por otra parte, me dijeron que al sapo Graterolacho, en un carnaval en Acarigua, su mamá lo disfrazó de culi-flor. Me da pena contar esto, mejor cuando lo vean pregúntenle a él cómo era el disfraz. Si esto les pareció raro, lean lo que me contó Oscar Yanes. A Oscar lo disfrazaban de caracol y para ello lo metían en calzoncillos dentro de un caracol hecho de cartón piedra y madera. Sólo se le veía la cabecita con dos antenitas. Por supuesto, no podía caminar y lo llevaban cargado a las fiestas en donde lo colocaban junto a la torta y a la gelatina para que todo el mundo lo viera. No puedo dejar de pensar en esto sin que me muera de la risa, ya que me imagino a Oscar metido en aquel caracol, sudaíiito con su carita de niño, pero con bigote y todo, diciendo resignado a quien lo veía: –¡Así son las cosas!

domingo, 11 de febrero de 2007

vuelvo con una cultural, garcia marquez siempre es noticia...


Febrero 9 de 2007
García Márquez celebrará sus 80 años durante la versión 47 del Festival de Cine de Cartagena

Foto: EFE / Eduardo Abad
Gabo es uno de los mayores impulsadores de una de las escuelas de cine más importante del mundo: San Antonio de los Baños, en Cuba.

Foto: Archivo EL TIEMPO
La presencia de Gabriel García Márquez en el Festival de cine de Cartagena incluirá la proyección de ocho documentales sobre su vida.
El escritor estará rodeado, el próximo 6 de marzo, de algunos directores latinoamericanos que han llevado 12 de sus relatos a las pantallas.
También se aprovechará la reunión para conmemorar los 60 años de publicación del primer cuento de Gabo, así como los 40 de su obra cumbre 'Cien años de soledad' y los 25 de haber recibido el Nobel de Literatura.La ex ministra de Cultura Araceli Morales, gerente del Festival, observó que, además de los aniversarios mencionados, este año también se conmemoran los 20 años de creación de la Escuela de Cine de San Antonio de los Baños (Cuba), por iniciativa de García Márquez.
"Todo ello es una feliz coincidencia", subrayó Araceli Morales, para quien el homenaje al autor le dará una "gran repercusión internacional" a esta cita del cine, que se desarrollará del 2 al 9 de marzo próximo, con Cuba como país invitado.
Manuel Lozano, portavoz del Festival, dijo que al "homenaje cinematográfico" asistirán los cineastas Ruy Guerra, de Brasil, Miguel Littín, de Chile, y Humberto Hermosillo, deMéxico, junto a los colombianos Lisandro Duque y Jorge Alí Triana, además de la actriz española Marisa Paredes.
Ante la ausencia de Arturo Ripstein, director de 'El coronel no tiene quien le escriba', estará el francés Thierry Forte, productor de dicha película, además de su protagonista, Marisa Paredes.
"Este proyecto es un merecido reconocimiento a una de las figuras más universales que tiene Colombia, y sus obras han servido de inspiración a muchísimas obras cinematográficas", dijo Lozano.
Programación del homenaje
Los organizadores anunciaron que al homenaje se ha añadido el estreno en Colombia de 'Veneno de madrugada', de Ruy Guerra, basada en 'La mala hora', la más reciente versión cinematográfica de títulos de García Márquez.
La producción de Guerra llenará el vacío de 'El amor en los tiempos del cólera', del inglés Mike Newell y rodada a finales del año pasado en Cartagena y otros escenarios del Caribe colombiano.
'Hicimos los contactos y hablamos con los productores para estrenarla en Cartagena, pero lamentablemente sólo estará lista en octubre', dijo el portavoz del Festival.
También se presentarán:
'Eréndira', de Ruy Guerra
'La viuda de Montiel', de Miguel Littín
'María de mi corazón', de Humberto Hermosillo
'Crónica de una muerte anunciada', de Francesco Rossi
'Milagro en Roma', de Lisandro Duque
'Tiempo de morir' y "Edipo alcalde", de Jorge Alí Triana
'El coronel no tiene quien le escriba', de Arturo Ripstein.
El homenaje será completado con un ciclo de ocho documentales sobre la vida y la obra de García Márquez, entre ellos uno de la inglesa Holly Aylett y otro del francés Ives Billon.
Así mismo, se incluirá una muestra de afiches de películas basadas en obras del laureado autor.
BogotáEFE
Archivo EL TIEMPO

miércoles, 17 de enero de 2007

PM... pastora militar....

de la serie: CADENA DE MANDO...
PM... PASTORA MILITAR, UNA PROCESION PACIFICA PERO ARMADA...
como me lo habia imaginado la iglesia cedio la expresion de un pueblo a los politicos y peor aun a los militares... el que haya estado en la procesion de la divina pastora sabe a que me refiero... viva la divina pastora... abajo los militares...

domingo, 14 de enero de 2007

salve divina pastora...

esta foto es de la serie "la procesion de los verdes y rojos" 2006
nombre de la foto: "firrrrrme divina pastora"

despues de tan mala experiencia el ano pasado le habia jurado a la divina pastora que no volveria a su procesion o mejor dicho a nuestra procesion... luego que los militares lease el gobierno... se cogiera literalmeente dicha expresion antes del pueblo ahora convertida en acto politico para ellos... pero tengo que trabajar asi que ahora mas tarde colgare mis fotos que realizare hoy... tengo que romper la promesa que le habia hecho a la divina pastora...

viernes, 12 de enero de 2007

guia de libros fabulosos....

esto me lo envia mi gran amigo julio bolivar...
Guía de libros fabulosos
por Salomón Derreza

Todo autor sueña con escribir un libro memorable, uno que resulte incólume al paso de las generaciones y los avatares literarios. Muy pocos son, empero, los que lo han logrado –quizás aquéllos que no se atrevieron ni siquiera a soñarlo. Muchos más son los lectores ávidos de leer un libro inolvidable, un libro que los libere de una búsqueda, acaso inconsciente, en pos del libro definitivo, después del cual toda palabra escrita resulte prescindible. Para regozo de los últimos y escarnio de los primeros, propongo aquí una lista de los únicos libros que, por resultar prototípicos, satisfacen ambos anhelos.

El libro vacío
Existen numerosos ejemplos de libros publicados con todas las páginas en blanco. Entre ellos, vale la pena mencionar Los ensayos sobre el silencio, de Elbert Hubbard y Serpientes de Hawai: Guía completa, ilustrada y documentada de las especies exóticas originarias del quincuagésimo estado de la Unión, de V. Ralph Knight Jr., reimpreso en The Nothing Book (1974). El panfleto protestante de Robert Filliuo ¿Qué se precisa para perderse? y el célebre Todo lo que sé de las mujeres, de autor cobardemente anónimo y traducido a más de siete lenguas, merecen una mención aparte. Quizás resultara conveniente añadir a esta lista los tres libros más delgados del mundo, según Johannes Gross, a saber: el de la cocina israelí, el de las leyendas heroicas italianas y el del humor suizo. Todos ellos, sin embargo, fallan en el intento de alcanzar la perfección del vacío absoluto, pues no sólo llevan el título en la portada, sino que, en una de sus páginas, se encuentra asentado el pie de imprenta, que canónicamente prohibe la reproducción total de la obra y, ¡ay, lo ilimitado de la vanidad humana!, también la parcial.

El libro asesino
En El nombre de la rosa, primera novela policiaca de carácter metafísico, ubicada en la Italia oscurantista, Umberto Eco engendra un libro que mata a quien lo lee. Las páginas de ese libro se encuentran impregnadas con un veneno letal y están tan resecas que el infortunado lector no tiene más remedio que humedecerse con la lengua la punta del dedo para poder ojearlo. De ese modo, cuantas más páginas lee, más rápida y atroz es su muerte. El libro en cuestión es el imaginario libro perdido de Aristóteles sobre la comedia, en el que, fabula Eco, la risa sería elevada al rango de don divino, un atributo que le permitiría al hombre trascender su bestialidad y acercarse a Dios. Jorge de Burgos, el monje responsable del envenenamiento de las páginas, contraargumenta, con irreprochable celo escolástico, que la risa es una de las expresiones más patéticas de la debilidad de la carne, más propia de un demonio que de Dios, y sostiene la lúgubre opinión de que la melancolía es el estado natural de las criaturas nacidas con el estigma congénito del pecado original. La vida humana, confabula, no sería otra cosa que un mero calvario destinado a expiar en abonos de sufrimiento esa culpa primordial y, por lo tanto, despoblada de gozos. Para respaldar su posición nos recuerda algo que los Evangelios no dejan de subrayar, aunque sea por omisión: que Jesús de Nazareth nunca rió.

El libro ilegible
En la contraportada del primer volumen de sus Escritos, Jacques Lacan, el trágico psicoanalista francés, advierte al incauto lector que los textos que componen esa obra fueron escritos para no ser leídos. De esta obra extraemos algunos ejemplos al azar. A propósito de “La carta robada”, de Edgar Allan Poe, Lacan dice, en la titánica traducción del maestro Tomás Segovia: “Y por eso, sin haber tenido la necesidad, como tampoco, comprensiblemente, la ocasión de escuchar en las puertas del profesor Freud, irá derecho allí donde yace y se aloja lo que ese cuerpo está hecho para esconder, en alguna hermosa mitad por la que la mirada se desliza, o incluso en ese lugar llamado por los seductores del castillo de Santangelo en la inocente ilusión con que se aseguran de que con él tienen en su mano a la Ciudad” (Escritos i, p. 29). En otro pasaje leemos: “Interroguemos a ese gozo precario por estar suspendido en el Otro de un eco que sólo suscita a condición de abolirlo a medida que lo suscita, para alcanzar lo intolerable. ¿No nos parece finalmente exaltarse únicamente ante sí mismos a la manera de otra, horrible verdad? (Escritos ii, p. 751). Sabemos que Nora Joyce solía decir con tierna impaciencia a su marido: “Pero James, ¿por qué no escribes libros que la gente pueda leer?”, sólo que en el caso de Lacan, la inextricabilidad no es una mera cuestión de estilo, sino que deriva, con axiómatico rigor, de postular que el inconsciente está estructurado como un lenguaje puro, de perfección matemática, razón por la cual el sentido del que solemos dotar a nuestras construcciones lingüísticas, aunque a veces fallemos (como, por ejemplo, en esta oración), sólo pueden corromperlo. Por esa razón, convoca Lacan, es necesario dirigirse a él en su propio lenguaje, libre de sentido. Los arduos textos lacanianos, diríamos, no es que no puedan leerse, sino que, muy por el contrario, sólo pueden leerse.

El libro perpetuo
En su narración “El libro de arena”, Borges concibe un libro cuya ubicua página central se desdobla en inacabables páginas, independientemente del sentido en que se lo lea. Esa imaginación tiene la virtud de servir de puente, infinito si se quiere, entre la física y la metafísica, ya que ese libro interminable es a la vez una ilustración palpable de la definición que da Einstein del universo, a saber, infinito pero no ilimitado y, además, una variante etérea de la célebre paradoja de Zenón sobre Aquiles y la tortuga, con la singularidad de que en este caso no se trata de un atleta corriendo desaforadamente detrás del ecuánime reptil, sino de un lector condenado a ojear las inagotables páginas sin alcanzar jamás a pasar de la mitad, y ni siquiera llegar a ella. Pero quizás el mayor mérito del libro perpetuo de Borges sea que nos ayuda a dar una respuesta definitiva al cuestionario de Proust en lo que respecta al libro que llevaríamos a una isla desierta.

El libro absoluto
Cuenta la leyenda que cuando las huestes del califa Omar i llegaron a la Biblioteca de Alejandría, ya dos veces incendiada anteriormente, éste, antes de ordenar prenderle el fuego definitivo, profirió: “Si en los libros que están aquí consta algo diferente a lo que dice el Corán, entonces son heréticos y merecen ser destruidos; mas si dicen lo mismo, son superfluos y merecen asimismo ser quemados”. La misma lógica inquisidora fue seguida por aquellos que se dejaron inspirar por la Biblia, también conocida como Libro de los Libros, y, de hecho, nada hay de perverso en tal proceder, pues tanto los sacrificios como los crímenes cometidos en nombre de una Verdad irreprochable se encuentran ya contenidos en el axioma de un libro absoluto, y son, por así decirlo, un imperativo irresistible.

El libro imposible
Cuando, en 1903, Bertrand Russell escribió a Frege para comunicarle que su noción de conjunto de todos los conjuntos que no son elementos de sí mismos, de la cual su catálogo de todos los catálogos que no se incluyen a sí mismos era una ilustración, resultaba contradictoria, desencadenó una crisis filosófica de la que la lógica, y con ella el pensamiento todo, todavía no ha logrado recuperarse (hay quienes, poco a poco, van perdiendo la esperanza de que algún día lo haga). El razonamiento de Russell partía de considerar que, antaño, cuando los volúmenes de una biblioteca todavía obraban en un catálogo, había dos clases de catálogo, en los que, de acuerdo al prurito del bibliotecario, a) sólo constaban los libros de la biblioteca, y b) constaba además el catálogo mismo. A la sazón, Russell propone inventariar los catálogos de todas las bibliotecas del mundo en los que sólo se encuentran los libros pero no los catálogos que los compendian. Se trata de un grupo de catálogos elaborados por bibliotecarios poco concienzudos, a los que les falta uno de los volúmenes que reposan en los anaqueles de la biblioteca –el catálogo mismo. Russell se deleita preguntando si ese catálogo de todos los catálogos incompletos también obraría en su listado. Si se lo incluye, colige, entonces deja de ser incompleto porque se contiene a sí mismo y, por lo tanto, no debe ser inventariado. Pero si no lo incluimos, entonces es uno de esos catálogos deficitarios que, de acuerdo a la definición, debe ser incluido. Ahora, si se lo incluye... etc. Ese círculo vicioso, típico de las paradojas autorreferenciales, da por resultado que ese catálogo de catálogos que no se incluyen a sí mismos sea un libro imposible en sentido formal, ya que la definición lógica de la imposibilidad reza: A^ ~ A, es decir, A es y no es. Con la formulación del teorema de Gödel, por la que su autor debió pagar el caro precio de la locura, quedó para siempre demostrado que la contradicción, es decir, lo imposible, es íntima parte de la verdad (Wittgenstein, en sus Observaciones filosóficas, intuye que una afirmación imposible, por ejemplo: “llueve y no llueve”, contiene el mayor grado de verdad y es, por lo tanto, todopoderosa). Hay otros libros que podrían considerarse asimismo imposibles, como The mind´s I, de Douglas Richard Hofstadter y Daniel Dennett, cuyo subtítulo reza O por qué usted no podrá seguir siendo el mismo si no lee este libro, o Márgenes de la filosofía, de Jacques Derrida, cuyas notas a pie de página afirman lo contrario de lo que se afirma en el cuerpo del texto, y, a veces, malévolamente, también lo mismo. A esa serie podría añadirse también Tres pruebas de la existencia de Dios, seguidas de dos refutaciones y un empate, así como el Manual del perfecto autodidacta, que aún quedan por escribir.
Existen otros libros paradigmáticos, como, por ejemplo, el libro agujereado de la película Lucía y el sexo, el libro relativista, que Lawrence Durrell nos brinda en El cuarteto de Alejandría, o el libro de Möbius, que Michael Ende perpetrara al escribir, a dos tintas, La historia interminable. Y, por supuesto el libro definitivo, a saber, la Guía de libros fabulosos, de próxima aparición. ~

Comentario
A veces uno quiere jugar a hacerse el memorioso y la memoria se venga jugándonos una mala pasada. Tal es el caso del presente artículo. No es en "El libro de arena" donde Borges concibe un libro de infinitas páginas, sino, como habrá íntimamente corregido el lector, en "La Biblioteca de Babel". En "El libro de arena", a decir verdad, y renunciando a la memoria, las páginas, dispuestas en enumerado desorden, se multiplican inagotablemente conforme se las lee. Cabe agregar que el hecho de que existan al menos dos libros perpetuos ha llevado a algunos autores a suponer que puedan existir más, cuyo número sería pensablemente infinito. El autor.
por Salomón Derreza. Escrito el 09 de enero de 2007


Julio BolívarGerencia Editorial Correo Electrónico: julio.bolivar@iesa.edu.veTeléfono: 555-4449Fax: 555-4445

miércoles, 10 de enero de 2007

choroni el ultimo bastion hippie de venezuela

durante el 04 y 08 de enero estuve de visita en choroni....
les dejo fotos...


la estadia la realice en la posada del sol, bello lugar, comodo, limpio y con muy buenos precios... su dueno el sr. reinaldo y sus trabajadores se esmeran para que tu estadia sea de tu completo agrado... puedes reservar al 0414-4558434 y al 0243-9911121la posada semeruco nos regalo unos desayunos inolvidables...
casablanca tiene buena cocina...
pero ni hablar de casabe, tiene excelente locacion, insuperable servicio y muy buena cocina dirijida por su dueno... el amigo diego texera arnal... funciona solo los sabados para lo cual requiere una previa reservacion al telefono 0416-5431272 y 0243-9911272 o al mail casabechoroni@cantv.net

martes, 9 de enero de 2007

mas fotos del tachira.... rubio...

sajuanes, la casa japonesa,
casas con corredores,
el famoso london bar,

la iglesia protestante,







y la casa donde vive fidel....

de todo puedes conseguir en este maravilloso pueblito del estado tachira, rubio...

lunes, 8 de enero de 2007

viajando por el tachira...

para recibir el 2007 viaje al tachira... hice alguna imagenes que aqui les dejo.... esta foto la realizo mi hija emiliana de cinco anitos....
frente a la casa de la familia febres-cordero... de la abuela cecilia en rubio...
emiliana frente a la hermosisima iglesia de rubio...

miércoles, 3 de enero de 2007

los gringos todo lo comercializan....

revisando en internet consegui esta vagancia una pagina gringa que vende facsimiles de personajes famosos... sadam hussein, bush, y del mismo "hugo rafael chavez frias"

maeye....


gracias por todo......

jueves, 14 de diciembre de 2006

fotografias de los tocones en orinoquiaphoto...

la agencia de fotografos esta ofreciendo las fotografias de los cocineros de tocar fuego animense y compren una copia de estas obras maestras de luis brito...

Retratos Chefs
Luis Brito retrata a 14 de los principales chefs de la actualidad en Venezuela. Ana Belén Myerston, Carlos García, David Posner, Florencia Rondón, Héctor Romero, Laurent Cantineaux, Mercedes Oropeza, Pascal Cherancé, Paul Launois, Sumito Estévez, Takeshi Nagahama, Tomás Fernández, Víctor Moreno y Wendoly López ofrecen sus recetas y anécdotas en el nuevo libro de Imago y Gal editores: Tocar Fuego, 45 recetas de puño y letra.


estampa toco fuego....


la revista estampa del diario el universal nos publico esta nota... gracias maria angela....
Caldo enamorado

La olleta de gallo de Francisco Abenante, el risotto de cebada con camarones, curry y espuma de coco de Héctor Romero, la parrilla dulce de Wendoly López,la sopa de chocolate con buñuelos de queso de cabra de Florencia Rondón; cochinillo confitado, mero al piquillo, lomo de venado, Juan sabroso; Laurent Cantineaux, Ana Belén Mayerston, Pascal Chérance, Sumito Estévez... 45 recetas de 15 venezolanos consagrados al oficio culinario, hoy referencia obligada en la escena gastronómica nacional, se saborean como la alcachofa (hoja a hoja) en Tocar fuego, 45 recetas de puño y letra. Las reveladoras entrevistas de Faitha Nahmens, las fotografías de Rafael Guillén y Luis Brito “con el foco siempre en la candela” y la presentación gourmet del diseñador Ricardo Limongi hacen de este libro una verdadera tentación cuyo único pecado sería pasarlo por alto.Textos y producción: María Angela Valbuena
Señas: Libro disponible en las principales librerias del pais.Gal Editores. correo:
tocarfuego@hotmail.com

gracias a gustavito por sus comentarios de "tocar fuego"

gustavo nos escribio un muy bonito post en su blog les recomiendo y visiten...

domingo, 10 de diciembre de 2006

sumito en el tiempo de bogota...

http://www.eltiempo.com/tiempoimpreso/edicionimpresa/television/2006-12-08/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR-3356758.html Diciembre 7 de 2006
La TV le 'saca el jugo' a la cocina

Foto: Felipe Caicedo / EL TIEMPO
venezolano Sumito Estévez es otro de los cocineros que tiene su espacio en el canal elgourmet.com. Él y sus colegas encarnan el papel del chef-presentador, un oficio venido a más, gracias al matrimonio de la cocina y la televisión.
Gracias a las cámaras, ahora los chefs no solo enseñan sus recetas sino también son reconocidos y firman autógrafos como cualquier protagonista de telenovela.
Aunque estampan sus firmas en cachuchas, camisas y libros; y sus nombres y caras son reconocidos en la calle por los televidentes, Christophe Krywonis, Narda Lepes y Donato De Santis no se sienten estrellas de la pantalla.Además de chefs, el francés, la argentina y el italiano tienen en común que conducen programas sobre cocina en el canal pago elgourmet.Ellos -que estuvieron en el país para la Feria de la Gastronomía de Bogotá- encarnan el oficio de chef-presentador, venido a más, gracias al matrimonio: cocina y TV. "Este es un tema que me supera un poco y me asombra, más cuando vengo a países como Colombia, donde sentís que hay bastante reconocimiento de parte de la gente. Sin embargo, reconozco que soy un cocinero nacido en la cocina, no en una televisión", cuenta Krywonis que, a sus 41 años, conforma la quinta generación de una familia francesa criada entre sartenes.Como sucede con la música o el cine, los tres coinciden en que el auge de este tipo de espacios tiene que ver con necesidades que surgen de un vacío, con la demanda de un público determinado."Pero también pasó en un momento -destaca Narda-, en el que la gente perdió la costumbre de compartir la comida. Las personas comen solas, mirando una barra delante, con cinco minutos o 15, atorados para ir de vuelta a su trabajo. Por eso, cuando alguien les habla de comida en la tele, se sienten atraídos y les gusta".Además de comerse lo que preparan -junto a los técnicos y el equipo de producción-, cada uno manifiesta que lo mejor de hacer programas como Chefs Unplugged, Narda o Donato cucina, es que los televidentes terminan haciendo las recetas en sus casas y prueben algo fuera del arroz, la carne y el tomate. Y para ello no se guardan ningún secreto."Nosotros hacemos algo práctico. A veces hasta te dicen que cocinaron lo mismo y salió... se trata de compartir", opina Donato en su italo-español.A su vez Narda, que confiesa no comer hígado y haber probado caballo crudo en uno de sus viajes al Japón, añade: "Las recetas están para que la gente las altere, para que las hagan propias. No son una fórmula mágica, excepto las de pastelería. Está bueno seguirlas si necesitás una guía, si comenzaste a cocinar, pero hacela tres o cuatro veces, a la quinta vez ya es tuya".La TV también ha ayudado al auge de la comida fusión, tema al que hay que ponerle cuidado. "Para mí no está bueno que se coma de todo en todas partes, porque las recetas y los productos no viajan bien. Entonces, si se van a mezclar comidas, se tiene que conocer con profundidad. Me parece que últimamente solo es el nombre del plato y cuando lo probás, no tiene sentido en la boca", finaliza Lepes.
"Las recetas están para que las personas las alteren, para que las hagan propias. No son una fórmula mágica, excepto las de pastelería".Narda Lepes, chef y presentadora del programa de cocina 'Narda'.

WÍLMAR CABRERA PINZÓN
REDACTOR DE EL TIEMPO